Es ésta mal dicción la que nos hace vincular, aparejarnos, entrar en pareja y desparejarnos... andar disparejos, ser dispares... "La media naranja" es una forma de decir a la relación de disparidad aparejada, del anhelo ilusorio e impulsador de movimiento y búsqueda, de conflictualidad y erotismo... de encuentro con un otro... de goce y deseo.
Es así que en nuestra columna quincenal, en el programa Desde el Vinilo, esta vez izamos la vela para embarcarnos con música, dialogo y diversión...
Con la presentación de Alan Morado de la estación Claves del Sur y la participación de Lorena Alvarez y Luis Angel Mendoza por parte de Hacer del Decir.
Tengo sueño, tengo un sueño, tuve un sueño... De la interpretación de los sueños: los libros orientales de los sueños y la Interpretación de los sueños en psicoanálisis... Del libro de los sueños de Freud... Un vistazo a las condiciones de interpretación de un sueño en psicoanálisis... Y algunas cosas más en el podcast del programa:
El 3 de Julio Hacer del Decir dio inicio un viaje, un viaje sincopado, un viaje sin puerto de llegada, un viaje sin guía y sin trazado previo, destinado a orientarse bajo la égida de los encuentros que en la cotidianidad se dejan traslucir. Con la presencia en la voz y del que habla a través de lo que escribe, dialogaremos de esto y aquello, de lo otro y de lo uno; con los hilos de las formulaciones en psicoanálisis tejemos nuestra vela, la izamos, y embarcamos...
El espacio "De lecturas a lecturas" de Hacer del Decir se complace en convocarlos a la presentación del libro cuyas letras dejaron marca en en este Blogg: (Hacer clic aquí)
“Por
lo tanto me es necesario explicar mis recientes
revelaciones espirituales a fin de que puedan ustedes
entender el por qué de mi
comportamiento.”
Daniel P. Schreber
Las “Memorias de un enfermo de
nervios” ¿De qué habla? ¿De unas memorias o de una enfermedad? Son los escritos de una experiencia que en efecto relatan hechos subjetivos y no de una enfermedad, hay que
puntualizar, no es una denegación, es cuestión de la oración. Si leemos una
portada que dice “Memorias de un analista” esperamos que hable de unas memorias
de una función y no de otra cosa, en efecto, para cada lector, quien escribió las memorias devendrá,
en suspensión, escritor o analista u otra cosa; pero ese que advino para cada lector no es el escritor que escribió
unas memorias, es el que devino efecto de una producción. ¿Hace falta dejar identificado al Dr. Schreber con el adjetivo que calificó al estado de la narración de sus memorias? Esa es una operación de cada lector...
Alberto Sladogna en su artículo
dice que “hemos cometido una cantidad de abusos “psi” encubiertos con términos de
psicopatología… y de un saber simbólico…”, aquí una cuestión a la que quiero
apuntar pues, si el abuso es en relación al campo psi por esa fijada terminación
que los lectores hacemos para con el escritor [en suspensión (es decir que no está dado de antemano sino en efecto de una producción)] para hacer
entrar en unas series psicopatológicas del conocimiento la suscripción de “un
enfermo de nervios” y así ejercer ese “abuso” ya no solo frente al autor -efecto
de una experiencia y en tanto escritor de unas memorias- sino frente al
significante. Echemos mano pues de un efecto movilizador, y es que, en el siglo
XX emergieron producto de la barbarie civilizadora: los testimonios.
El testimonio es un tema que se
ha desarrollado en diversas disciplinas y en el psicoanálisis, pero que me
parece ha dejado fuera a ciertas figuras y la del Presidente de la Corte de
Apelaciones de Dresde Dr. Daniel Paul Schreber es una de ellas. Giorgio Agamben
(1998) nos dice acerca del testigo que “hace referencia a alguien que ha vivido
una determinada realidad, ha pasado hasta el final por un acontecimiento y está,
pues, en condiciones de ofrecer un testimonio de ello”, la posición de testigo y
relatar un testimonio –objeto- ¿acaso no va afín con la dimensión de un Presidente
de la Corte? Aparte de ello, el relato de unas memorias de una experiencia –como
lo muestra la bibliografía del el s. XX- hacen de ese relato, un testimonio.
Una operación de saber y verdad
hay en esas narraciones. Un testimonio
intencional, con una intención para algo, hacia alguien, hacia un Otro bajo la manera de reportar un hecho
introduce dos cosas: un principio de credulidad (de quien le escucha, de quien le lee) y
la posibilidad de la mentira (pudiendo encontrar cabida allí). En un testimoniar para no puede conducirse a un saber pues el
conocimiento del testigo está condicionado por la fe de quien le escucha y por
definición, ésta fe no puede ser constitutiva de un saber, sino de una
creencia. Sin embargo, un testimonio
inintencional es un relato de algo sucedido, de una experiencia o –como escribe
Jose Attal (2012)- un testimonio “es el lugar mismo de la experiencia” donde el
testigo es tomado por el efecto del testimonio (objeto) y vuelca a otra cosa -¡¿Daniel
Paul Schreber pasa de un enfermo de nervios a un escritor a través del
testimonio que nos relata en sus memorias?!- pues, el testimonio bajo la manera de hablar de lo ocurrido de
una experiencia… de unas memorias, coloca al hablante en una posición en
donde transmite esa experiencia, ese objeto no es sabido porque nos lo dan a
saber (allí entraría al lugar la creencia), sino porque leímos acerca de él, “es
porque no pretendieron decirnos la verdad, que pudieron hacérnosla saber” escribe Stéphane Chauvier (2005),
en tanto que si pretenden decirnos la verdad, estamos condenados a creerla:
“Así, la
singularidad del objeto del testimonio hace que al testimoniar no revele
directamente una verdad a otro, sino que no hago más que darle la posibilidad
de encontrarse en la experiencia de esta verdad. Dicho de otro modo, el testigo
[el hablante, el escritor, el Dr. Schreber] no enseña, transmite una
experiencia y permite a los otros dejarse enseñar por esta experiencia.”
"Presidente Schreber"¿Prisionero del gran Otro -Dios-? por
Alberto Sladogna
Ninguno de los
conceptos de psico-patología - por lo mismo
y sobretodo en el juego implícito de las retrospectivas-
no debería ejercer el lugar de organizador.
Michel Foucault,Historia de la locura en la época clásica.
En Holanda las iglesias, lugares de una arquitectura particular, están siendo
transformadas en bibliotecas, en bares, en restaurantes, en discotecas. ¿A qué
se debe esta transformación? Ver las fotos y el vídeo al final de este
texto.Tomemos un trazo de estilo: las Iglesias eran construidas de
tal forma que cada quien al entrar en ella ve como sus ojos -su vista, su
mirada- son conducidos hacia lo alto, lugar donde la Iglesia Católica
Apostólica Romana ubicó -y ubica- a Dios a la luz que emana de él. Quizás la
experiencia holandesa permite hacer una pregunta :Si las Iglesias cierran, una
forma de ubicación de Dios se ha tranformado ¿En qué...?
Foucault
estableció con pertinenciaLas palabras y las cosas, es
decir, en cada época hay palabras, enunciados -"El domingo es el día en
Dios descansa"- y cosas que se dan a ver. Las Iglesias generarón
-quizás todavía generen- un régimen de la luz que proviene desde lo alto.
Todo lo que se hace en una época solo puede hacerse si sale a la luz. ¿Cuál es
la luz que surge con el siguiente vídeo y las fotografias que se muestran a
continuación? Las cosas visible por ser tales no pueden reducirse a un
significado, así como los elementos enunciados son irreductibles a tal o cual significante.
Recordemos lo que nos metieron a sangre, sudos y lagrimas en la escuela
primaria: aquí están las cosas y estas son las palabaras. Foucualt quizás
extrajo de esa experiencia el título deLas palabras y las cosas.
Lo
que se ve no reside en lo que se dice y viceversa.Son reciprócos, no hay un
registro que domine sobre el otro. En el psicoanálisis se presentó gracias a
Jung y a Freud, el despliegue de un teólogo especial, el Doctor en Derecho,
Daniel Paul Schreber. Sus formulaciones teológicas están editadas, en México se
cuenta con una ediciónMemorias de un enfermo de nervios (Ed.Sexto
Piso) extraordinaria crónica de la experiencia, que él vivió y que escribio
y que firmó como presidente de la Corte de Apelaciones de Dresde, Daniel Paul
Schreber.
Esa edición, así como otras en castellano y en otras lenguas, es víctima de un
prejuicio psquiátrico, psicológico y psicoanalítico ¿Cuál? El Dr.Schreber no
estaba enfermo de nada, el "enfermo" era Dios y el Dr. Schreber
dedicó una cantidad de años de su vida para reestablecer a Dios del malestar
que lo aquejó.
Una anécdota ilustra los malos entendidos con el Dr. Schreber, cuando Sexto
Piso inicó sus labores fui consultado sobre cómo hacer el tramite para adquirir
los derechos, esa comunicación abrió un terreno compartido. En efecto, trataban
de cobrarles una suma no solo abusiva, sino que además, así se ponía en riesgo
la edición misma. Si, ante la experiencia del Dr. Schreber hemos cometido en el
psicoanálisis una gran cantidad de abusos "psi..." encubiertos con
términos de psicopatología -Freud- o de un saber simbólico -Lacan- presentados
como "psicopatología" -la maldita forclusión -.
La edición mexicana en su segunda edición de este libro canónico incluye los
siguientes textos: «Nota sobre los lectores de Schreber», de Roberto Calasso;
«Observaciones psicoanalíticas de un caso de paranoia» de Sigmund Freud; «El
caso Schreber» de Elias Canetti.Subrayo los escritores captaron muy bien la
experiencia mística, teológica vivida y narrada por Schreber. Él veía como se
opacaba o se difuminaba o se apagaba la luz de Dios ¿Estaba debil Dios?.
¿Cuál
era el nudo de estos embrollos suscitados por la experiencia del Dr. Schreber?
Jean Allouch ha desplegado el tema en sus dos recientes textos -cito aquí uno
de ellos.:Schreber
Thélogien. L'ingérence divine II- ubica que su investigación debe mucho a
una actividad titulada:Schreber Président(ed.Fage,
col."Actifs",Lyon,Francia,2006). En esa actividad está presentado el
núcleo o hueso duro de roer que a muchos nos llevó, durante un tiempo ha
rechazar esa experiencia: El Dr.Schreber firmó susMemorias de mi malestar
nervioso, las firmo como Presidente del Tribunal, él no sufría por firmar.
Esa debilidad de Dios tiene efectos sobre la Iglesia. Aquí dos preguntas y las
respuestas de Leonardo Boff, teólogo, miembro notable de la Teología de la
liberación:
–Usted
dijo hace poco que Ratzinger se fue porque se dio cuenta de que ya no tenía
fuerzas para imponer el modelo de Iglesia que pretendía.
–Creo
que hay varias razones. Una más subjetiva y personal, que era recristianizar
Europa para, desde allí, irradiar al mundo; no resultó. A los europeos ya no
les interesa el cristianismo, lo tiene a sus espaldas. Los ayudó a crear la
cultura, las naciones, pero no es una fuente de inspiración, lo consideran muy
medieval, muy antimoderno, no tiene democracia ni Derechos Humanos. Lo otro es
que su proyecto de Iglesia –que yo lo escuché en clases con él, pero tiene su
origen en San Agustín– también fracasó. Él piensa que todos los seres nacen en
pecado original por la relación sexual que transmite la vida, por lo cual toda
la humanidad está condenada. Pero Dios tiene piedad y pone una célula a partir
de la cual todo se puede salvar. Esa célula que es como una pequeña iglesia.
–Pero
esa célula está totalmente podrida.
–Ahí
está el problema, que el Papa se da cuenta de que esa célula está llena de
ladrones, de homofóbicos, pederastas, el Banco Vaticano y todo eso. Ve que
había un cáncer con metástasis en el cuerpo eclesial de la curia y que
físicamente no tenía fuerzas. Ahí yo vi su dimensión ética, su gran humildad de
crear espacio para que venga otro y, a la vez, dar una bofetada a la curia
romana. Deja un relatorio de 300 páginas sobre todo lo que ocurre y otro vendrá
con más fuerza a curar eso.
Regresemo al tema y las cuestiones formuladas por el Dr. Schreber. Les
sugiero ver en youtube:Memoirs of my nervous ilness, http://youtu.be/2JB3tm8bJNEHemos
proyectado el filme en Buenos Aires,Argentina; en Querétaro, en Saltillo, en
fecha próxima en Guadalajara,en Morelia, en Monterrey Mexico. A ese filme anudo
un tema que el Dr. Schreber sufrió en carne propia, en la carne de su
testimonio se trata de esta ocurrencia:
Cuando se habla a Dios, eso se llama plegaria, cuando
Dios les habla [a usted], eso se llama
esquizofrenia.(Zvi Lothane,Schreber et la paranoia, 1996)
Aquí
los vídeos y las fotografías que muestran y enuncian cuestiones relativa a Dios
en estos tiempos ¿sin luz de Dios?
A propósito de las
“maniobras militares” y el “Estado de guerra”.
D
espertamos este domingo de Pascua
con una noticia internacional que el periódico La Jornada califica de <Anuncio> (La Jornada 31/03/13 “Anuncia Corea del Sur nuevos ejercicios militares con Estados Unidos"), el diario El Pais
suscribe una nota en donde Corea del Sur hace un <Anuncio> (EL País 31/03/13 “Corea del Sur anuncia nuevas maniobras militares con EE UU para abril”) y en Clarin aparece una nota citando (Clarin 31/03/13 “Norcorea: “Estamos al borde de una guerra nuclear”””). Una calificación, una descripción y una cita: cada una de las notas
en su desarrollo muestran la fuerza de las palabras que construyen un cierto
panorama en torno a un evento de estado latente
-¿que late?-. El discurso arma la escena. A través del envés de ese armado nos
movemos, para muestra un botón: La Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina –entre otros informantes-
publicó que:
Mientras, informaciones divulgadas
en internet citaron a un experto del Centro de estudios Coreanos del Instituto
ruso del Extremo Oriente, Evgueni Kim, quien afirmó que la llamada declaración
de guerra de la RPDC a Surcorea fue un error en la traducción.
Kim afirmó que el texto original de Pyongyang precisó que en caso de
"provocaciones enemigas, la RPDC
reaccionará de acuerdo con las leyes de tiempo de guerra", algo diferente
a los divulgado ampliamente en medios mediáticos occidentales.
Así, lo que el pasado sábado
treinta de marzo se publicó como una declaración de “Estado de Guerra” queda en
otro lugar y los efectos de dicha declaración son muy otros. No nos interesa
suscribirnos en razón de una “verdad” o una certeza de una traducción, sino más
bien destacar como el discurso arma una escena u otra escena u otra muy
diferente y que en función de ello hay efectos materiales y emocionales y
operatorios y … diversos. Esa otra traducción de la que escribe Prensa Latina divulgada como dice en
occidente hubiese efectuado otra acción que la de repudio de la que en Pagina 12 leemos (Pagina 12 31/03/13 “Repudio mundial a la amenaza norcoreana”) y de
esta manera se hubiesen -como dice Austin- hechos otras cosas con las palabras.
Estos diarios hablan de amenazas,
advertencias, retorica bélica y colocan a lo que hablan en el orden del
anuncio. ¿Qué anuncian? ¿A quién dirigen sus anuncios? ¿De que enunciación
emergen esos anuncios? Acompañados de Sigmund Freud hacemos una lectura del
mensaje que en el anunciar en su denotación de hacer saber algo, se transmite:
una mostración de fuerzas.
El 30 de Julio de 1932 Albert Einstein escribe
una carta dirigida a Sigmund Freud consultándole a través de varias preguntas ¿Porqué la guerra?. (Para tener acceso a
la carta de Einstein, hacer clic aquí.)
La primer pregunta desplegada en la carta pública
dice “¿Hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra?”.
Es un cuestionamiento que no podemos dejar de resaltar que, su pregunta, tiene
una certeza entre líneas que forma un axioma: la guerra, para Einstein, está
inscrita en el mismo orden que lo humano. Einstein no pregunta cual camino
tomar para evitar guerras, no pregunta si acaso hay caminos para evitarlas;
pregunta puntualmente si hay un camino para evitar a la humanidad de unos
ciertos estragos. Y escribo que las coloca en el mismo orden (la guerra y la
humanidad) para no decir que la una es inherente de la otra y naturalizar algo
que no es natural, sino para querer decir que donde hay humanidad, hay guerra.
Y es que Freud toma ese costado
no sin retomar las palabras de Einstein y hacerles una operación:
Comienza usted
con la relación entre el derecho y el poder: he aquí, por cierto, el punto de
partida más adecuado para nuestra investigación. ¿Puedo sustituir la palabra «poder»
por el término, más rotundo y más duro, «fuerza»? Derecho y fuerza son hoy,
para nosotros, antagónicos, pero no es difícil demostrar que el primero surgió
de la segunda, y retrocediendo
hasta los orígenes arcaicos de la Humanidad para observar cómo se produjo este
fenómeno, la solución del enigma se nos presenta sin esfuerzo.
Al hacer dicha sustitución lo que
hace es poner de relieve que en algo realizado para significar fuerza, produce
efectos imaginarios de poder.
Freud se dirige dirige
evolutivamente en la humanidad para dar cuenta de dicha sustitución y convoca a
un origen:
Al principio, en la
pequeña horda humana, la mayor fuerza muscular era la que decidía a quien debía
permanecer alguna cosa o voluntad de quien debía llevarse a cabo. Al poco
tiempo la fuerza muscular fue reforzada y sustituida por el empleo de
herramientas: triunfó aquel que poseía las mejores armas o que sabía emplearlas
con mayor habilidad. Con la adopción de las armas, la superioridad intelectual
ya comienza a ocupar la plaza de la fuerza muscular bruta, pero el objetivo
final de la lucha sigue siendo el mismo: por el daño que se le inflige o por la
aniquilación de sus fuerzas, una de las partes contendientes ha de ser obligada
a abandonar sus pretensiones o su oposición.
Con Freud leemos que quien poseía las mejores armas
aparecía entonces como quien tenía mayores fuerzas y por ende, efectos de
poder. Sin embargo lo que leemos ahora es que esas armas no están siendo
utilizadas inflingiendo daño o aniquilando al contendiente, si no realizando
pruebas y mostrándolas, realizando una imagen de fuerza es que se pretende
conseguir el objetivo, obligar a una de las partes a abandonar sus pretensiones
o su posición: el desarrollo nuclear por una parte, los ejercicios militares en
conjunto por la otra, ambos objetivos consistiendo en un formato paranoico de
ligar la información, y es que como Freud situó, al adoptarse la superioridad
intelectual se adopta con ello la cualidad de saber escoger entre varias
opciones, de leer en los intervalos –como la etimología lo inscribe- de leer
entre líneas, vale decir, de ligar signos. Y es porque un signo es algo para
alguien que, las imágenes que suponen fuerza suponen para el que las percibe la
percepción paranoica de estar dirigidas y operar en función de esa percepción,
introduciendo así un ataque que no ha sido pero operando bajo el puede ser
cuando no se sabe, así se construye una guerra en nombre de una seguridad…
invasiones por informaciones “falsas” y “presuntas”, así se ve armamento
peligroso donde después no se encuentra -sólo basta recordar el 2003-. Hay
detalles, cosas, objetos, eventos, dichos y más que hacen signo, éstas son leídas
por alguien y tomadas en cuenta para operar, un detalle puede pasar
desapercibido para alguien y para otro no, ese mismo detalle puede significar
algo para alguien y para otro no, se detalle puede percibirse como dirigido y
para otro no, pero, al cabo, la personalidad y lo entendido por paranoia como
forma de operar tienen más que una relación.
Freud en esa carta nos deja
entrever algo que no es armónico con el discurso de la seguridad en nombre del
bien común, y es que, el hecho de tener consideración a la vida de un enemigo es
útil, lo introduce en el orden de un objeto funcional: la utilidad del otro, un
rasgo perverso de quien a través de una percepción paranoica utiliza la mostración de fuerza para subyugar:
Este objetivo se alcanza
en forma más completa cuando la fuerza del enemigo queda definitivamente
eliminada, es decir, cuando se lo mata. Tal resultado ofrece la doble ventaja
de que el enemigo no puede iniciar de nuevo su oposición y de que el destino sufrido
sirve como escarmiento, desanimando a otros que pretendan seguir su ejemplo.
Finalmente, la muerte del enemigo satisface una tendencia instintiva que habré
de mencionar más adelante. En un momento dado, al propósito homicida se opone
la consideración de que respetando la vida del enemigo, pero manteniéndolo
atemorizado, podría empleárselo para realizar servicios útiles. Así, la fuerza,
en lugar de matarlo, se limita a subyugarlo.
Se hace ver un “propósito homicida”
para atemorizar en nombre del respeto a la vida del enemigo y así subyugar, se
toma al Derecho para manejarlo en nombre de la seguridad del bien común y lo
que efectúa, al cabo, no es una obligación a “abandonar sus pretensiones o
posición” como Freud dice de la guerra, sino más bien a adoptar por muestras de
fuerza una posición y unas pretensiones. Un juego que crea subjetividades y
afecta colectividades. “Por consiguiente, -escribió Freud- ésta es la situación
original: domina el mayor poderío, la fuerza bruta o intelectualmente
fundamentada.”
Sin embargo, el paso de la fuerza
al Derecho es un efecto de unión, de vínculo frente al mayor poder o fuerza
bruta y es que, como sabemos, el poder o el mayor poderío no es Todo el poder,
un estado totalitario cojea y los que se investían de poder caen:
Pero es preciso que se
cumpla una condición psicológica para que pueda efectuarse este pasaje de la
violencia al nuevo derecho: la unidad del grupo ha de ser permanente, duradera.
Al tiempo, lo que resquebraja una
unidad grupal es la imagen atemorizadora de la fuerza, así, ésta condición psicológica
que marca Freud para el pasaje de la violencia al derecho, es de a momentos más
que permanente. El discurso del capitalismo que impulsa a la adopción de
pretensiones y posiciones comanda a la imagen de fuerza hoy mientras que la
fuerza de trabajo queda subyugada y colocada como objeto de utilidad,
desechable y descartable. Esta condición respalda que el respeto a la vida y la
imposición de la seguridad en nombre del bien común son otra cosa que lo que
quieren decir en el panorama de los dimes y diretes del “estado de guerra” y de
“las maniobras militares”.
El final de la primer pregunta
que responde Freud a Einstein:
Aunque parezca paradójico,
es preciso reconocer que la guerra bien podría ser un recurso apropiado para
establecer la anhelada paz «eterna», ya que es capaz de crear unidades tan
grandes que una fuerte potencia alojada en su seno haría imposibles nuevas
guerras.
Para acceder a la carta Publica, respuesta de Freud, dar clic aquí.
Es la epígrafe con la que José Attal inicia este libro con prólogo de Jean Allouch y traducción del francés por Susana Bercovich, la editorial me cayo el veinte pone a disposición en castellano este testimonio de una lectura, ¿de una reinvención?.
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Y les dejamos los vídeos, por cortesía de EscuchArte, de la presentación en Buenos Aires de este testimonio.
Jose Attal, analista en Paris, fue miembro de la École
freudienne de París y actualmente miembro de la elp, École lacanienne de
psychanalyse. En castellano tiene
publicado “La no-excomunión de Jacques Lacan. Cuando el psicoanálisis perdió a
Spinoza” en Ed. El cuenco de Plata 2012.
Uno de los grandes intereses de esta
obra radica en la indicación de que en noviembre de 1973 ocurrió algo
particularmente notable en relación con la supuesta transmisibilidad del
psicoanálisis, algo frente a lo cual José Attal no retrocede cuando lo califica
de “un nuevo inicio”.
Las dos primeras Proposiciones de octubre de 1967 sobre
el psicoanalista de la escuela, que supuestamente regularían esta transmisión,
se revelan antitéticas, y aparece, formulada en 1973, lo que es necesario
nombrar heráclitamente, una tercera Proposición
de 1967. Lacan no duda en autodesterritorializarse, los enunciados canónicos
del lacanismo que organizaban la Proposición
de octubre son desplazados, subvertidos, es decir, declarados caducos en varios
puntos: cadena significante, tiempo lógico, etc., y la fórmula “el analista no
se autoriza más que por él mismo”, juzgada agobiante se transforma.
El pase se vuelve un montaje de
producción mutante de subjetividad, a tomar diagramáticamente, y el
psicoanálisis, declarado por Lacan intransmisible, puede encontrar las
condiciones de su reinvención por cada analista. Se trata entonces de pensar en
coordenadas diferentes la pregunta: “¿Qué es testimoniar?”
La presentación fue realizada en Buenos Aires el 3 de noviembre del 2012 en el salón Librería Hernández. Organización realizada a cargo de Stella Campos, Eduardo Bernasconi, Hugo Cardozo, Claudia Weiner y Alberto Sladogna, miembros de la elp.
Presentación de la experiencia (I):
El pase, reinventar el psicoanálisis (II):
Una experiencia de lectura (III):
Jose Attal, la tercera Proposición del pase de octubre de 1967 (IV):
Tres palabras puestas y dispuestas a jugar en una narrativa que, para la revista Golfa en su edición número trece, fui invitado a colaborar bajo el pretexto de apalabrar la colección de ilustraciones de Mauricio Ricci, "Psicología Brutal".
"Al olvido" Por Luis M. Lascano
Les dejamos la revista:
". . . Lo
había olvidado ya, había olvidado lo que hacía mi espera y había olvidado lo
que siempre espere, porque esperar activa la memoria adolorida y el olvido es
deseado recordando . . ."
Conmemoro el natalicio de mi
padre a mi manera: dedicándole éste escrito. Realizado en octubre del 2011, algunos
días después de su fallecimiento. In memoriam…
Infancia es destino: sólo una
posibilidad
“Cada uno de nosotros es el objeto de un texto
posible... Mientras estamos con vida actuamos y decimos, nos hacemos en
nuestros textos… Ninguna de nuestras palabras y ninguno de nuestros actos es
definitivo. Somos en lo que decimos, pero estamos constantemente en
construcción. Ningún relato puede adjudicarse las funciones ominosas y
pontificias de una palabra final. Nuestros recuerdos y lo que nos adjudicamos a
nosotros mismos como sujetos de la palabra afirman nuestra dispersión y nuestro
inacabamiento… Somos quienes, con cada significante que agregamos a nuestras
frases, cambiamos el sentido de todas las precedentes; después de nuestros enunciados
siguen puntos suspensivos…”[1]
Nestor Braunstein.
V
ivir en el mundo: Un camino de
rutinas y sorpresas, de encuentros y desencuentros, de hallazgos,
desconciertos, emociones. De búsquedas, deseos y anhelos. Laberintos, sendas y
senderos, caminos que se tejen con el hilo de nuestros actos, discurso de cada
quien: puntada singular, esencia de cada ser.
Cada vida se va tejiendo con
puntadas, que como cualquier tejido puede tomar formas al paso del tejer. Ya
nuestros cuerpos lo anuncian desde antes de nacer: del tejido embrionario se
van conformando nuestros cuerpos, tejidos que nos conforma y cambia a lo largo
de la vida hasta la muerte.
“Ahora bien, los poetas
son unos aliados valiosísimos y su testimonio
ha de estimarse en mucho, pues suelen saber de una multitud de cosas
entre cielo y tierra con cuya existencia ni sueña nuestra sabiduría académica"
“El delirio y los sueños en la <<Gradiva>> de W. Jensen”
S. Freud
Uno de los pilares de donde se
sostiene el psicoanálisis es la literatura. “El delirio y los sueños en la
<<Gradiva>> de W. Jensen” es un librito de Freud en donde da cuenta
de cómo los llamados neuróticos, también deliran –vale decir, tocan sus propias
armonías con una lira- y como los libros producen sueños. Freud se deja tomar
por la novela “Gradiva” y la escucha, se deja enseñar para luego mostrar.
En la historia del psicoanálisis,
se han realizado diversas formas de articular literatura y psicoanálisis, se
han producido diversas posiciones y hasta aplicaciones de conceptos para
interpretar a los autores. Pero Freud es claro, los escritores son aliados y
dan testimonio de las cosas de lo humano, inclusive inventan realidades (Para
dar un ejemplo de ello basta con voltear a ver a los escritores de telenovelas mexicanas
que inventan historias, crearon una imagen presidencial que basados en las
telenovelas tuvieron efectos en la realidad: un actual presidente de México).
El testimonio de los escritores
está en sus letras, no en las vidas de los escritores aunque de vez en vez nos
valgamos de ellas para dar sentido a alguna huella, para ello es necesario una
disyunción: el escritor no es la persona del escritor. El saber del cual nos
valemos es el saber literario jugado en las letras del escritor. ¿Cómo es esto?
Jacques Lacan nos da una pista: “Más
superfluo resulta mi comentario sobre lo que hace Marguerite Duras al dar
existencia de discurso a su criatura”[1]
escribe Lacan en un homenaje a Marguerite Duras a su manera. Su comentario es
más superfluo, si de por sí ya lo era al dedicarle algunas delicadas palabras,
ahora lo es más. Pero si tomamos cuidado, leemos que al mismo tiempo que Lacan
se hace ver tomado, cautivado, por Marguerite, también hace un acto, hace al
decir: hace existir algo.
Hace existir un discurso, el discurso de Lol V. Stein, personaje
principal de la novela “El arrebato de Lol V. Stein”. Lacan es arrebatado por
Margarite Duras y hace de una de sus “criaturas” la lectura de un discurso, es
decir, toma lo narrado en la novela que le sucede a Lol y lo lee de forma…
podemos decir de forma analítica, dando consistencia a Lol y haciendo de su
descripción un discurso.
Y no quiero sino tener una cita
de Hannah Arendt; en su libro “La condición humana” ella nos dice al pasar que el
discurso está siendo “entendido mas como medio de persuasión que como
específica forma humana de contestar, replicar y sopesar lo que ocurría y se
hacía”.
Entonces este dar existencia de
discurso a un personaje de novela desde el psicoanálisis es leerlo como su
manera de replicar y de contestar frente a lo que le ocurre y frente a lo que
hace, que además –nos expresa Arendt- es una forma específica de lo humano.
Lacan crea de la narración de Lol
un discurso, del cual a quien le interese lo puede encontrar. Ésta vez apunto a
un trazo: dar consistencia de discurso a un personaje de novela, es escuchar lo
que los personajes literarios tienen para decirnos, es nuestro querer
escucharlos.
A través de esta ventana de Hacer
del Decir iremos viendo estos y otros horizontes… escuchando lo que al abrir
una ventana se deja escuchar…
Luis M. Lascano
luis.m.lascano@gmail.com
[1]
Jacques Lacan, “Homenaje a Marguerite Duras, por el arrobamiento de Lol V.
Stein” en Los Otros escritos; Paidos 2012
Leer en voz alta los seminarios de Lacan para escuchar sus
proposiciones, difiere, a mi entender, de leer los seminarios a modo de libro
para leer sus conceptualizaciones. . . ¡escuchemos!
En 1974 se presenta en dos emisiones para la televisión
pública francesa, la ORTF, una charla-entrevista a Lacan (en voz de J. A. Miller)
titulada “Psychanalyse”. Fue emitida por
iniciativa del Servicio de Investigaciones de la Radio y Televisión Francesa y
establecida textualmente bajo el titulo “Televisión”.
A continuación del video transcribimos un
fragmento del texto establecido en su edición impresa por la Editorial Anagrama
en su tercera edición y que vale como el inicio de esta charla del que ésta versión del video no da cuneta.
Luis M. Lascano
luis.m.lascano@gmail.com
-Jacques Lacan: -Yo digo siempre la verdad: no toda,
porque de decirla
toda, no somos capaces. Decirla toda es materialmente
imposible: faltan las palabras. Precisamente por este
imposible,
la verdad aspira a lo real.
He de confesar mi intento de responder a la presente
A Dragor se le cayó la
carta de las manos. Enseguida nos inundo la esperanza de que las letras negras
se iban a caer del papel y de que sería suficiente barrerlas en la alfombra y
olvidar todo. Sin embargo, eso no ocurrió.
Atlas descrito por el cielo
Goran Petrovic
C
omo Dragor, los analizantes traen
cartas. En ocasiones a modo de títulos, a veces los traen guardados en los
bolsillos, a veces no saben cómo jugarlos o algo de ello falló, falto, no le
alcanzó, se quebró o desacordó; en otras ocasiones las letras de las cartas las
traen inscriptas en el cuerpo. Les hablan y no reconocen su propia voz, las ven
pero no las leen. Son sujetos de esas cartas que vuelan y los colocan valla a
saber dónde, aquí, allá o aculla…
En un análisis, es a través del
dispositivo sostenido por la regla fundamental y el amor de transferencia que
la cosa marcha, que el vuelo de las cartas -que en ocasiones aparecen como
robadas- al entrar al dispositivo sean dispuestas para ser leídas, ahí, en su
relato, hace aparición al tiempo que desaparece nuestro sujeto ¿Cómo es esto
posible?