Mostrando entradas con la etiqueta Luis M. Lascano. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Luis M. Lascano. Mostrar todas las entradas

sábado, 3 de agosto de 2013

La media naranja: Una maldicción que nos hace hablar.


La maldición del ser humano: ¡ser hablante!
Es ésta mal dicción la que nos hace vincular, aparejarnos, entrar en pareja y desparejarnos... andar disparejos, ser dispares... "La media naranja" es una forma de decir a la relación de disparidad aparejada, del anhelo ilusorio e impulsador de movimiento y búsqueda, de conflictualidad y erotismo... de encuentro con un otro... de goce y deseo.


Es así que en nuestra columna quincenal, en el programa Desde el Vinilo, esta vez izamos la vela para embarcarnos con música, dialogo y diversión...







Para escuchar el programa del pasado 31 de julio da un clic aquí.







Con la presentación de Alan Morado de la estación Claves del Sur y la participación de Lorena Alvarez y Luis Angel Mendoza por parte de Hacer del Decir.

viernes, 26 de julio de 2013

"De los sueños". Con la presencia en la voz, en un viaje sincopado.


Tengo sueño, tengo un sueño, tuve un sueño... De la interpretación de los sueños: los libros orientales de los sueños y la Interpretación de los sueños en psicoanálisis... Del libro de los sueños de Freud... Un vistazo a las condiciones de interpretación de un sueño en psicoanálisis... Y algunas cosas más en el podcast del programa:







HACER CLÍCK AQUÍ PARA ESCUCHAR EL PODCAST DEL PROGRAMA









Podes escucharnos cada miércoles por medio de http://clavesdelsur.com/  a través del programa "Desde el Vinilo" Presentado por Alan Morado.

Luis A. Mendoza Lascano
luis.m.lascano@gmail.com


lunes, 22 de julio de 2013

"LOCURA". Hacer del Decir con la presencia en la Voz, en la radio "Claves del Sur".


El 3 de Julio Hacer del Decir dio inicio un viaje, un viaje sincopado, un viaje sin puerto de llegada, un viaje sin guía y sin trazado previo, destinado a orientarse bajo la égida de los encuentros que en la cotidianidad se dejan traslucir. Con la presencia en la voz y del que habla a través de lo que escribe, dialogaremos de esto y aquello, de lo otro y de lo uno; con los hilos de las formulaciones en psicoanálisis tejemos nuestra vela, la izamos, y embarcamos...







HACER CLIC AQUÍ PARA ESCUCHAR EL PROGRAMA DEL 3 DE JULIO, TEMA: "LOCURA"









Hacer del Decir Radio en el programa Desde el Vinilo en la radio Claves del Sur.
por Luis Angel Mendoza Lascano.





sábado, 29 de junio de 2013

viernes, 10 de mayo de 2013

De Alberto Sladogna: "Presidente Schreber" ¿Prisionero del gran Otro -Dios-?. Un apunte introductorio por Luis Mendoza


“Por lo tanto me es necesario explicar mis recientes
revelaciones espirituales  a fin de que puedan ustedes
entender el por qué de mi
comportamiento.”
Daniel P. Schreber

Las “Memorias de un enfermo de nervios” ¿De qué habla? ¿De unas memorias o de una enfermedad? Son los escritos de una experiencia que en efecto relatan hechos subjetivos y no de una enfermedad, hay que puntualizar, no es una denegación, es cuestión de la oración. Si leemos una portada que dice “Memorias de un analista” esperamos que hable de unas memorias de una función y no de otra cosa, en efecto, para cada lector, quien escribió las memorias devendrá, en suspensión, escritor o analista u otra cosa; pero ese que advino para cada lector no es el escritor que escribió unas memorias, es el que devino efecto de una producción. ¿Hace falta dejar identificado al Dr. Schreber con el adjetivo que calificó al estado de la narración de sus memorias? Esa es una operación de cada lector...

Alberto Sladogna en su artículo dice que “hemos cometido una cantidad de abusos “psi” encubiertos con términos de psicopatología… y de un saber simbólico…”, aquí una cuestión a la que quiero apuntar pues, si el abuso es en relación al campo psi por esa fijada terminación que los lectores hacemos para con el escritor [en suspensión (es decir que no está dado de antemano sino en efecto de una producción)] para hacer entrar en unas series psicopatológicas del conocimiento la suscripción de “un enfermo de nervios” y así ejercer ese “abuso” ya no solo frente al autor -efecto de una experiencia y en tanto escritor de unas memorias- sino frente al significante. Echemos mano pues de un efecto movilizador, y es que, en el siglo XX emergieron producto de la barbarie civilizadora: los testimonios.

El testimonio es un tema que se ha desarrollado en diversas disciplinas y en el psicoanálisis, pero que me parece ha dejado fuera a ciertas figuras y la del Presidente de la Corte de Apelaciones de Dresde Dr. Daniel Paul Schreber es una de ellas. Giorgio Agamben (1998) nos dice acerca del testigo que “hace referencia a alguien que ha vivido una determinada realidad, ha pasado hasta el final por un acontecimiento y está, pues, en condiciones de ofrecer un testimonio de ello”, la posición de testigo y relatar un testimonio –objeto- ¿acaso no va afín con la dimensión de un Presidente de la Corte? Aparte de ello, el relato de unas memorias de una experiencia –como lo muestra la bibliografía del el s. XX- hacen de ese relato, un testimonio.

Una operación de saber y verdad hay en esas narraciones. Un testimonio intencional, con una intención para algo, hacia alguien, hacia un Otro bajo la manera de reportar un hecho introduce dos cosas: un principio de credulidad (de quien le escucha, de quien le lee) y la posibilidad de la mentira (pudiendo encontrar cabida allí). En un testimoniar para no puede conducirse a un saber pues el conocimiento del testigo está condicionado por la fe de quien le escucha y por definición, ésta fe no puede ser constitutiva de un saber, sino de una creencia. Sin embargo, un testimonio inintencional es un relato de algo sucedido, de una experiencia o –como escribe Jose Attal (2012)- un testimonio “es el lugar mismo de la experiencia” donde el testigo es tomado por el efecto del testimonio (objeto) y vuelca a otra cosa -¡¿Daniel Paul Schreber pasa de un enfermo de nervios a un escritor a través del testimonio que nos relata en sus memorias?!- pues, el testimonio bajo la manera de hablar de lo ocurrido de una experiencia… de unas memorias, coloca al hablante en una posición en donde transmite esa experiencia, ese objeto no es sabido porque nos lo dan a saber (allí entraría al lugar la creencia), sino porque leímos acerca de él, “es porque no pretendieron decirnos la verdad, que pudieron hacérnosla saber” escribe Stéphane Chauvier (2005), en tanto que si pretenden decirnos la verdad, estamos condenados a creerla:

“Así, la singularidad del objeto del testimonio hace que al testimoniar no revele directamente una verdad a otro, sino que no hago más que darle la posibilidad de encontrarse en la experiencia de esta verdad. Dicho de otro modo, el testigo [el hablante, el escritor, el Dr. Schreber] no enseña, transmite una experiencia y permite a los otros dejarse enseñar por esta experiencia.”

Luis Mendoza Lascano 




 

"Presidente Schreber"¿Prisionero del gran Otro -Dios-? por Alberto Sladogna


Ninguno de los conceptos de psico-patología - por lo mismo
y sobretodo  en el juego implícito de las retrospectivas-
no debería ejercer el lugar de organizador.
Michel Foucault, Historia de la locura en la época clásica.



iglesia_Holanda-revoluciontrespuntocero
                                           

En Holanda las iglesias, lugares de una arquitectura particular, están siendo transformadas en bibliotecas, en bares, en restaurantes, en discotecas. ¿A qué se debe esta transformación? Ver las fotos y el vídeo al final de este texto.Tomemos un trazo de estilo: las Iglesias  eran construidas de  tal forma que cada quien al entrar en ella ve como sus ojos  -su vista, su mirada- son conducidos hacia lo alto, lugar donde la Iglesia Católica Apostólica Romana ubicó -y ubica- a Dios a la luz que emana de él. Quizás la experiencia holandesa permite hacer una pregunta :Si las Iglesias cierran, una forma de ubicación de Dios se ha tranformado ¿En qué...?

Foucault estableció con pertinencia Las palabras y las cosas, es decir, en cada época hay palabras, enunciados -"El domingo es el día en Dios descansa"- y cosas que se dan a ver. Las Iglesias generarón -quizás  todavía generen- un régimen de la luz que proviene desde lo alto. Todo lo que se hace en una época solo puede hacerse si sale a la luz. ¿Cuál es la luz que surge con el siguiente vídeo y las fotografias que se muestran a continuación? Las cosas visible por ser tales no pueden reducirse a un significado, así como los elementos enunciados son irreductibles a tal o cual significante. Recordemos lo que nos metieron a sangre, sudos y lagrimas en la escuela primaria: aquí están las cosas y estas son las palabaras. Foucualt quizás extrajo de esa experiencia el título de Las palabras y las cosas.

Lo que se ve no reside en lo que se dice y viceversa.Son reciprócos, no hay un registro que domine sobre el otro. En el psicoanálisis se presentó gracias a Jung y a Freud, el despliegue de un teólogo especial, el Doctor en Derecho, Daniel Paul Schreber. Sus formulaciones teológicas están editadas, en México se cuenta con una edición Memorias de un enfermo de nervios  (Ed.Sexto Piso) extraordinaria crónica de la experiencia, que él vivió y que escribio y que firmó como presidente de la Corte de Apelaciones de Dresde, Daniel Paul Schreber.

Esa edición, así como otras en castellano y en otras lenguas, es víctima de un prejuicio psquiátrico, psicológico y psicoanalítico ¿Cuál? El Dr.Schreber no estaba enfermo de nada, el "enfermo" era Dios y el Dr. Schreber dedicó una cantidad de años de su vida para reestablecer a Dios del malestar que lo aquejó.

Una anécdota ilustra los malos entendidos con el Dr. Schreber, cuando Sexto Piso inicó sus labores fui consultado sobre cómo hacer el tramite para adquirir los derechos, esa comunicación abrió un terreno compartido. En efecto, trataban de cobrarles una suma no solo abusiva, sino que además, así se ponía en riesgo la edición misma. Si, ante la experiencia del Dr. Schreber hemos cometido en el psicoanálisis una gran cantidad de abusos "psi..." encubiertos con términos de psicopatología -Freud- o de un saber simbólico -Lacan- presentados como "psicopatología" -la maldita forclusión -.

La edición mexicana en su segunda edición de este libro canónico incluye los siguientes textos: «Nota sobre los lectores de Schreber», de Roberto Calasso; «Observaciones psicoanalíticas de un caso de paranoia» de Sigmund Freud; «El caso Schreber» de Elias Canetti.Subrayo los escritores captaron muy bien la experiencia mística, teológica vivida y narrada por Schreber. Él veía como se opacaba o se difuminaba o se apagaba la luz de Dios ¿Estaba debil Dios?.

¿Cuál era el nudo de estos embrollos suscitados por la experiencia del Dr. Schreber? Jean Allouch ha desplegado el tema en sus dos recientes textos -cito aquí uno de ellos.: Schreber Thélogien. L'ingérence divine II- ubica que su investigación debe mucho a una actividad titulada: Schreber Président (ed.Fage, col."Actifs",Lyon,Francia,2006). En esa actividad está presentado el núcleo o hueso duro de roer que a muchos nos llevó, durante un tiempo ha rechazar esa experiencia: El Dr.Schreber firmó susMemorias de mi malestar nervioso, las firmo como Presidente del Tribunal, él no sufría por firmar.

Esa debilidad de Dios tiene efectos sobre la Iglesia. Aquí dos preguntas y las respuestas de Leonardo Boff, teólogo, miembro notable de la Teología de la liberación:
–Usted dijo hace poco que Ratzinger se fue porque se dio cuenta de que ya no tenía fuerzas para imponer el modelo de Iglesia que pretendía.



–Creo que hay varias razones. Una más subjetiva y personal, que era recristianizar Europa para, desde allí, irradiar al mundo; no resultó. A los europeos ya no les interesa el cristianismo, lo tiene a sus espaldas. Los ayudó a crear la cultura, las naciones, pero no es una fuente de inspiración, lo consideran muy medieval, muy antimoderno, no tiene democracia ni Derechos Humanos. Lo otro es que su proyecto de Iglesia –que yo lo escuché en clases con él, pero tiene su origen en San Agustín– también fracasó. Él piensa que todos los seres nacen en pecado original por la relación sexual que transmite la vida, por lo cual toda la humanidad está condenada. Pero Dios tiene piedad y pone una célula a partir de la cual todo se puede salvar. Esa célula que es como una pequeña iglesia.



–Pero esa célula está totalmente podrida.



–Ahí está el problema, que el Papa se da cuenta de que esa célula está llena de ladrones, de homofóbicos, pederastas, el Banco Vaticano y todo eso. Ve que había un cáncer con metástasis en el cuerpo eclesial de la curia y que físicamente no tenía fuerzas. Ahí yo vi su dimensión ética, su gran humildad de crear espacio para que venga otro y, a la vez, dar una bofetada a la curia romana. Deja un relatorio de 300 páginas sobre todo lo que ocurre y otro vendrá con más fuerza a curar eso.


  Regresemo al tema y las cuestiones formuladas por el Dr. Schreber. Les sugiero ver en youtube: Memoirs of my nervous ilness, http://youtu.be/2JB3tm8bJNE Hemos proyectado el filme en Buenos Aires,Argentina; en Querétaro, en Saltillo, en fecha próxima en Guadalajara,en Morelia, en Monterrey Mexico. A ese filme anudo un tema que el Dr. Schreber sufrió en carne propia, en la carne de su testimonio se trata de esta ocurrencia:

Cuando se habla a Dios, eso se llama  plegaria, cuando Dios les habla [a usted], eso se llama 
esquizofrenia.(Zvi Lothane, Schreber et la paranoia, 1996)

Aquí los vídeos y las fotografías que muestran y enuncian cuestiones relativa a Dios en estos tiempos ¿sin luz de Dios?



 
                                           







viernes, 5 de abril de 2013

Dr. Freud ¿Porqué la guerra?. A propósito de las "maniobras militares y el "Estado de Guerra".



Dr. Freud ¿Porqué la guerra?

A propósito de las “maniobras militares” y el “Estado de guerra”.



D
espertamos este domingo de Pascua con una noticia internacional que el periódico La Jornada califica de <Anuncio> (La Jornada 31/03/13 “Anuncia Corea del Sur nuevos ejercicios militares con Estados Unidos"), el diario El Pais suscribe una nota en donde Corea del Sur hace un <Anuncio> (EL País 31/03/13 “Corea del Sur anuncia nuevas maniobras militares con EE UU para abril”) y en Clarin aparece una nota citando (Clarin 31/03/13 “Norcorea: “Estamos al borde de una guerra nuclear”””). Una calificación, una descripción y una cita: cada una de las notas en su desarrollo muestran la fuerza de las palabras que construyen un cierto panorama  en torno a un evento de estado latente -¿que late?-. El discurso arma la escena. A través del envés de ese armado nos movemos, para muestra un botón: La Agencia Informativa Latinoamericana Prensa Latina –entre otros informantes- publicó que:
Mientras, informaciones divulgadas en internet citaron a un experto del Centro de estudios Coreanos del Instituto ruso del Extremo Oriente, Evgueni Kim, quien afirmó que la llamada declaración de guerra de la RPDC a Surcorea fue un error en la traducción.
Kim afirmó que el texto original de Pyongyang precisó que en caso de "provocaciones  enemigas, la RPDC reaccionará de acuerdo con las leyes de tiempo de guerra", algo diferente a los divulgado ampliamente en medios mediáticos occidentales.
Así, lo que el pasado sábado treinta de marzo se publicó como una declaración de “Estado de Guerra” queda en otro lugar y los efectos de dicha declaración son muy otros. No nos interesa suscribirnos en razón de una “verdad” o una certeza de una traducción, sino más bien destacar como el discurso arma una escena u otra escena u otra muy diferente y que en función de ello hay efectos materiales y emocionales y operatorios y … diversos. Esa otra traducción de la que escribe Prensa Latina divulgada como dice en occidente hubiese efectuado otra acción que la de repudio de la que en Pagina 12 leemos (Pagina 12 31/03/13 “Repudio mundial a la amenaza norcoreana”) y de esta manera se hubiesen -como dice Austin- hechos otras cosas con las palabras.

Estos diarios hablan de amenazas, advertencias, retorica bélica y colocan a lo que hablan en el orden del anuncio. ¿Qué anuncian? ¿A quién dirigen sus anuncios? ¿De que enunciación emergen esos anuncios? Acompañados de Sigmund Freud hacemos una lectura del mensaje que en el anunciar en su denotación de hacer saber algo, se transmite: una mostración de fuerzas.

El 30 de Julio de 1932 Albert Einstein escribe una carta dirigida a Sigmund Freud consultándole a través de varias preguntas ¿Porqué la guerra?. (Para tener acceso a la carta de Einstein, hacer clic aquí.)

La primer pregunta desplegada en la carta pública dice “¿Hay algún camino para evitar a la humanidad los estragos de la guerra?”. Es un cuestionamiento que no podemos dejar de resaltar que, su pregunta, tiene una certeza entre líneas que forma un axioma: la guerra, para Einstein, está inscrita en el mismo orden que lo humano. Einstein no pregunta cual camino tomar para evitar guerras, no pregunta si acaso hay caminos para evitarlas; pregunta puntualmente si hay un camino para evitar a la humanidad de unos ciertos estragos. Y escribo que las coloca en el mismo orden (la guerra y la humanidad) para no decir que la una es inherente de la otra y naturalizar algo que no es natural, sino para querer decir que donde hay humanidad, hay guerra.

Y es que Freud toma ese costado no sin retomar las palabras de Einstein y hacerles una operación:
Comienza usted con la relación entre el derecho y el poder: he aquí, por cierto, el punto de partida más adecuado para nuestra investigación. ¿Puedo sustituir la palabra «poder» por el término, más rotundo y más duro, «fuerza»? Derecho y fuerza son hoy, para nosotros, antagónicos, pero no es difícil demostrar que el primero surgió de la segunda, y retrocediendo hasta los orígenes arcaicos de la Humanidad para observar cómo se produjo este fenómeno, la solución del enigma se nos presenta sin esfuerzo.
Al hacer dicha sustitución lo que hace es poner de relieve que en algo realizado para significar fuerza, produce efectos imaginarios de poder.

Freud se dirige dirige evolutivamente en la humanidad para dar cuenta de dicha sustitución y convoca a un origen:
Al principio, en la pequeña horda humana, la mayor fuerza muscular era la que decidía a quien debía permanecer alguna cosa o voluntad de quien debía llevarse a cabo. Al poco tiempo la fuerza muscular fue reforzada y sustituida por el empleo de herramientas: triunfó aquel que poseía las mejores armas o que sabía emplearlas con mayor habilidad. Con la adopción de las armas, la superioridad intelectual ya comienza a ocupar la plaza de la fuerza muscular bruta, pero el objetivo final de la lucha sigue siendo el mismo: por el daño que se le inflige o por la aniquilación de sus fuerzas, una de las partes contendientes ha de ser obligada a abandonar sus pretensiones o su oposición.

Con Freud  leemos que quien poseía las mejores armas aparecía entonces como quien tenía mayores fuerzas y por ende, efectos de poder. Sin embargo lo que leemos ahora es que esas armas no están siendo utilizadas inflingiendo daño o aniquilando al contendiente, si no realizando pruebas y mostrándolas, realizando una imagen de fuerza es que se pretende conseguir el objetivo, obligar a una de las partes a abandonar sus pretensiones o su posición: el desarrollo nuclear por una parte, los ejercicios militares en conjunto por la otra, ambos objetivos consistiendo en un formato paranoico de ligar la información, y es que como Freud situó, al adoptarse la superioridad intelectual se adopta con ello la cualidad de saber escoger entre varias opciones, de leer en los intervalos –como la etimología lo inscribe- de leer entre líneas, vale decir, de ligar signos. Y es porque un signo es algo para alguien que, las imágenes que suponen fuerza suponen para el que las percibe la percepción paranoica de estar dirigidas y operar en función de esa percepción, introduciendo así un ataque que no ha sido pero operando bajo el puede ser cuando no se sabe, así se construye una guerra en nombre de una seguridad… invasiones por informaciones “falsas” y “presuntas”, así se ve armamento peligroso donde después no se encuentra -sólo basta recordar el 2003-. Hay detalles, cosas, objetos, eventos, dichos y más que hacen signo, éstas son leídas por alguien y tomadas en cuenta para operar, un detalle puede pasar desapercibido para alguien y para otro no, ese mismo detalle puede significar algo para alguien y para otro no, se detalle puede percibirse como dirigido y para otro no, pero, al cabo, la personalidad y lo entendido por paranoia como forma de operar tienen más que una relación.

Freud en esa carta nos deja entrever algo que no es armónico con el discurso de la seguridad en nombre del bien común, y es que, el hecho de tener consideración a la vida de un enemigo es útil, lo introduce en el orden de un objeto funcional: la utilidad del otro, un rasgo perverso de quien a través de una percepción paranoica utiliza la mostración de fuerza para subyugar:
Este objetivo se alcanza en forma más completa cuando la fuerza del enemigo queda definitivamente eliminada, es decir, cuando se lo mata. Tal resultado ofrece la doble ventaja de que el enemigo no puede iniciar de nuevo su oposición y de que el destino sufrido sirve como escarmiento, desanimando a otros que pretendan seguir su ejemplo. Finalmente, la muerte del enemigo satisface una tendencia instintiva que habré de mencionar más adelante. En un momento dado, al propósito homicida se opone la consideración de que respetando la vida del enemigo, pero manteniéndolo atemorizado, podría empleárselo para realizar servicios útiles. Así, la fuerza, en lugar de matarlo, se limita a subyugarlo.
Se hace ver un “propósito homicida” para atemorizar en nombre del respeto a la vida del enemigo y así subyugar, se toma al Derecho para manejarlo en nombre de la seguridad del bien común y lo que efectúa, al cabo, no es una obligación a “abandonar sus pretensiones o posición” como Freud dice de la guerra, sino más bien a adoptar por muestras de fuerza una posición y unas pretensiones. Un juego que crea subjetividades y afecta colectividades. “Por consiguiente, -escribió Freud- ésta es la situación original: domina el mayor poderío, la fuerza bruta o intelectualmente fundamentada.”

Sin embargo, el paso de la fuerza al Derecho es un efecto de unión, de vínculo frente al mayor poder o fuerza bruta y es que, como sabemos, el poder o el mayor poderío no es Todo el poder, un estado totalitario cojea y los que se investían de poder caen:
Pero es preciso que se cumpla una condición psicológica para que pueda efectuarse este pasaje de la violencia al nuevo derecho: la unidad del grupo ha de ser permanente, duradera.
Al tiempo, lo que resquebraja una unidad grupal es la imagen atemorizadora de la fuerza, así, ésta condición psicológica que marca Freud para el pasaje de la violencia al derecho, es de a momentos más que permanente. El discurso del capitalismo que impulsa a la adopción de pretensiones y posiciones comanda a la imagen de fuerza hoy mientras que la fuerza de trabajo queda subyugada y colocada como objeto de utilidad, desechable y descartable. Esta condición respalda que el respeto a la vida y la imposición de la seguridad en nombre del bien común son otra cosa que lo que quieren decir en el panorama de los dimes y diretes del “estado de guerra” y de “las maniobras militares”.

El final de la primer pregunta que responde Freud a Einstein:
Aunque parezca paradójico, es preciso reconocer que la guerra bien podría ser un recurso apropiado para establecer la anhelada paz «eterna», ya que es capaz de crear unidades tan grandes que una fuerte potencia alojada en su seno haría imposibles nuevas guerras. 
Para acceder a la carta Publica, respuesta de Freud, dar clic aquí.



Luis Mendoza Lascano    
luis.m.lascano@gmail.com 


miércoles, 6 de marzo de 2013

De lecturas a lecturas: "El pase, ¿a título de qué?. La tercera proposición de octubre de Jacques Lacan"



No nos pongamos de acuerdo a la ligera 

sobre las grandes cuestiones.

HERÁCLITO

Es la epígrafe con la que José Attal inicia este libro con prólogo de Jean Allouch y traducción del francés por Susana Bercovich, la editorial me cayo el veinte  pone a disposición en castellano este testimonio de una lectura, ¿de una reinvención?. 


Hacer del Decir Lo tiene a la venta

Correo: hacerdeldecir@gmail.com
Skype: hacerdeldecir
Contamos con envíos internacionales

Y les dejamos los vídeos, por cortesía de  EscuchArte, de la presentación en Buenos Aires de este testimonio.





Jose Attal, analista en Paris, fue miembro de la École freudienne de París y actualmente miembro de la elp, École lacanienne de psychanalyse.  En castellano tiene publicado “La no-excomunión de Jacques Lacan. Cuando el psicoanálisis perdió a Spinoza” en Ed. El cuenco de Plata 2012.




Uno de los grandes intereses de esta obra radica en la indicación de que en noviembre de 1973 ocurrió algo particularmente notable en relación con la supuesta transmisibilidad del psicoanálisis, algo frente a lo cual José Attal no retrocede cuando lo califica de “un nuevo inicio”.
Las dos primeras Proposiciones de octubre de 1967 sobre el psicoanalista de la escuela, que supuestamente regularían esta transmisión, se revelan antitéticas, y aparece, formulada en 1973, lo que es necesario nombrar heráclitamente, una tercera Proposición de 1967. Lacan no duda en autodesterritorializarse, los enunciados canónicos del lacanismo que organizaban la Proposición de octubre son desplazados, subvertidos, es decir, declarados caducos en varios puntos: cadena significante, tiempo lógico, etc., y la fórmula “el analista no se autoriza más que por él mismo”, juzgada agobiante se transforma.
El pase se vuelve un montaje de producción mutante de subjetividad, a tomar diagramáticamente, y el psicoanálisis, declarado por Lacan intransmisible, puede encontrar las condiciones de su reinvención por cada analista. Se trata entonces de pensar en coordenadas diferentes la pregunta: “¿Qué es testimoniar?”


La presentación fue realizada en Buenos Aires el 3 de noviembre del 2012 en el salón Librería Hernández. Organización realizada a cargo de Stella Campos, Eduardo Bernasconi, Hugo Cardozo, Claudia Weiner y Alberto Sladogna, miembros de la elp. 


Presentación de la experiencia (I):



El pase, reinventar el psicoanálisis (II):


Una experiencia de lectura (III):


Jose Attal, la tercera Proposición del pase de octubre de 1967 (IV):





Luis Mendoza Lascano
luis.m.lascano@gmail.com


miércoles, 30 de enero de 2013

"Al olvido"


Deseo, olvido, espera. 
Tres palabras puestas y dispuestas a jugar en una narrativa que, para la revista Golfa en su edición número trece, fui invitado a colaborar bajo el pretexto de apalabrar la colección de ilustraciones de Mauricio Ricci, "Psicología Brutal".

"Al olvido"
Por Luis M. Lascano

Les dejamos la revista:




". . . Lo había olvidado ya, había olvidado lo que hacía mi espera y había olvidado lo que siempre espere, porque esperar activa la memoria adolorida y el olvido es deseado recordando . . ."




Haz click aquí para acudir a la revista:
 http://issuu.com/golfamx/docs/golfa13/1

viernes, 21 de diciembre de 2012

Una conmemoración.



Conmemoro el natalicio de mi padre a mi manera: dedicándole éste escrito. Realizado en octubre del 2011, algunos días después de su fallecimiento. In memoriam…

Infancia es destino: sólo una posibilidad

 
 “Cada uno de nosotros es el objeto de un texto posible... Mientras estamos con vida actuamos y decimos, nos hacemos en nuestros textos… Ninguna de nuestras palabras y ninguno de nuestros actos es definitivo. Somos en lo que decimos, pero estamos constantemente en construcción. Ningún relato puede adjudicarse las funciones ominosas y pontificias de una palabra final. Nuestros recuerdos y lo que nos adjudicamos a nosotros mismos como sujetos de la palabra afirman nuestra dispersión y nuestro inacabamiento… Somos quienes, con cada significante que agregamos a nuestras frases, cambiamos el sentido de todas las precedentes; después de nuestros enunciados siguen puntos suspensivos…”[1]
Nestor Braunstein.




V
ivir en el mundo: Un camino de rutinas y sorpresas, de encuentros y desencuentros, de hallazgos, desconciertos, emociones. De búsquedas, deseos y anhelos. Laberintos, sendas y senderos, caminos que se tejen con el hilo de nuestros actos, discurso de cada quien: puntada singular, esencia de cada ser.

Cada vida se va tejiendo con puntadas, que como cualquier tejido puede tomar formas al paso del tejer. Ya nuestros cuerpos lo anuncian desde antes de nacer: del tejido embrionario se van conformando nuestros cuerpos, tejidos que nos conforma y cambia a lo largo de la vida hasta la muerte.


martes, 4 de diciembre de 2012

Psicoanálisis y literatura, una ventana por donde mirar.




“Ahora bien, los poetas son unos aliados valiosísimos y su testimonio
ha de estimarse en mucho, pues suelen saber de una multitud de cosas
entre cielo y tierra con cuya existencia ni sueña nuestra sabiduría académica"

“El delirio y los sueños en la <<Gradiva>> de W. Jensen”
S. Freud



Uno de los pilares de donde se sostiene el psicoanálisis es la literatura. “El delirio y los sueños en la <<Gradiva>> de W. Jensen” es un librito de Freud en donde da cuenta de cómo los llamados neuróticos, también deliran –vale decir, tocan sus propias armonías con una lira- y como los libros producen sueños. Freud se deja tomar por la novela “Gradiva” y la escucha, se deja enseñar para luego mostrar.

En la historia del psicoanálisis, se han realizado diversas formas de articular literatura y psicoanálisis, se han producido diversas posiciones y hasta aplicaciones de conceptos para interpretar a los autores. Pero Freud es claro, los escritores son aliados y dan testimonio de las cosas de lo humano, inclusive inventan realidades (Para dar un ejemplo de ello basta con voltear a ver a los escritores de telenovelas mexicanas que inventan historias, crearon una imagen presidencial que basados en las telenovelas tuvieron efectos en la realidad: un actual presidente de México).

El testimonio de los escritores está en sus letras, no en las vidas de los escritores aunque de vez en vez nos valgamos de ellas para dar sentido a alguna huella, para ello es necesario una disyunción: el escritor no es la persona del escritor. El saber del cual nos valemos es el saber literario jugado en las letras del escritor. ¿Cómo es esto?

Jacques Lacan nos da una pista: “Más superfluo resulta mi comentario sobre lo que hace Marguerite Duras al dar existencia de discurso a su criatura”[1] escribe Lacan en un homenaje a Marguerite Duras a su manera. Su comentario es más superfluo, si de por sí ya lo era al dedicarle algunas delicadas palabras, ahora lo es más. Pero si tomamos cuidado, leemos que al mismo tiempo que Lacan se hace ver tomado, cautivado, por Marguerite, también hace un acto, hace al decir: hace existir algo.

Hace existir un discurso, el discurso de Lol V. Stein, personaje principal de la novela “El arrebato de Lol V. Stein”. Lacan es arrebatado por Margarite Duras y hace de una de sus “criaturas” la lectura de un discurso, es decir, toma lo narrado en la novela que le sucede a Lol y lo lee de forma… podemos decir de forma analítica, dando consistencia a Lol y haciendo de su descripción un discurso.

Y no quiero sino tener una cita de Hannah Arendt; en su libro “La condición humana” ella nos dice al pasar que el discurso está siendo “entendido mas como medio de persuasión que como específica forma humana de contestar, replicar y sopesar lo que ocurría y se hacía”.

Entonces este dar existencia de discurso a un personaje de novela desde el psicoanálisis es leerlo como su manera de replicar y de contestar frente a lo que le ocurre y frente a lo que hace, que además –nos expresa Arendt- es una forma específica de lo humano.

Lacan crea de la narración de Lol un discurso, del cual a quien le interese lo puede encontrar. Ésta vez apunto a un trazo: dar consistencia de discurso a un personaje de novela, es escuchar lo que los personajes literarios tienen para decirnos, es nuestro querer escucharlos.

A través de esta ventana de Hacer del Decir iremos viendo estos y otros horizontes… escuchando lo que al abrir una ventana se deja escuchar…


Luis M. Lascano
luis.m.lascano@gmail.com



[1] Jacques Lacan, “Homenaje a Marguerite Duras, por el arrobamiento de Lol V. Stein” en Los Otros escritos; Paidos 2012

viernes, 23 de noviembre de 2012

"Psychanalyse" Video de la transmisión emitida por TV en 1974 de Jacques Lacan (Subtitulado)


Leer en voz alta los seminarios de Lacan para escuchar sus proposiciones, difiere, a mi entender, de leer los seminarios a modo de libro para leer sus conceptualizaciones. . .  ¡escuchemos!

En 1974 se presenta en dos emisiones para la televisión pública francesa, la ORTF, una charla-entrevista a Lacan (en voz de J. A. Miller) titulada “Psychanalyse”.  Fue emitida por iniciativa del Servicio de Investigaciones de la Radio y Televisión Francesa y establecida textualmente bajo el titulo “Televisión”. 

A continuación del  video transcribimos un fragmento del texto establecido en su edición impresa por la Editorial Anagrama en su tercera edición y que vale como el inicio de esta charla del que ésta versión del video no da cuneta.



Luis M. Lascano
luis.m.lascano@gmail.com







-Jacques Lacan: -Yo digo siempre la verdad: no toda, porque de decirla
toda, no somos capaces. Decirla toda es materialmente
imposible: faltan las palabras. Precisamente por este imposible,
la verdad aspira a lo real.

He de confesar mi intento de responder a la presente
comedia y que eso estaba bueno para la canasta.


jueves, 8 de noviembre de 2012

¿El relato constituye sujeto?



A Dragor se le cayó la carta de las manos. Enseguida nos inundo la esperanza de que las letras negras se iban a caer del papel y de que sería suficiente barrerlas en la alfombra y olvidar todo.  Sin embargo, eso no ocurrió.
Atlas descrito por el cielo
Goran Petrovic

C
omo Dragor, los analizantes traen cartas. En ocasiones a modo de títulos, a veces los traen guardados en los bolsillos, a veces no saben cómo jugarlos o algo de ello falló, falto, no le alcanzó, se quebró o desacordó; en otras ocasiones las letras de las cartas las traen inscriptas en el cuerpo. Les hablan y no reconocen su propia voz, las ven pero no las leen. Son sujetos de esas cartas que vuelan y los colocan valla a saber dónde, aquí, allá o aculla…

En un análisis, es a través del dispositivo sostenido por la regla fundamental y el amor de transferencia que la cosa marcha, que el vuelo de las cartas -que en ocasiones aparecen como robadas- al entrar al dispositivo sean dispuestas para ser leídas, ahí, en su relato, hace aparición al tiempo que desaparece nuestro sujeto ¿Cómo es esto posible?