martes, 25 de junio de 2013
martes, 11 de junio de 2013
domingo, 2 de junio de 2013
Doming-arte: De un acto con ¡fuerza brutal!
El día de ayer tuve el gusto de presenciar el espectáculo llevado a cabo en el Centro Cultural Recoleta de "Fuerza Bruta".
Debo confesar que en un primer momento sentía una mezcla de emociones, entre felicidad por estar ahí, nervios y hasta un poco de angustia por lo que estaba a punto de acontecer. El show hace
que el espectador esté a la espera. Todos sabíamos que algo grande
estaba a punto de empezar, pero al menos yo no tenía una pista clara
de qué.¿Qué esperamos cada vez que se levanta el telón,
sino ese breve momento de angustia?
-PRIMERA LLAMADA
En su seminario "La angustia", Lacan nos indicará que es ese breve momento de angustia, previo a la apertura del telón en el teatro, el que después determinará el valor de la obra a la que estamos asistiendo.
¿Qué ocurre una vez que se levanta el telón? El primer acto ha comenzado. ¿Qué es lo que nos atrapa de ése momento previo? ¿Por qué sentimos angustia ante el comienzo del primer acto? ¿Qué relación guardan la angustia y el acto?
Entre los años 1962 y 1963, Lacan dedicará todo su seminario a hablarnos acerca de la angustia, e indicará que su verdadera sustancia es lo que “no engaña”. En éste sentido, la teoría de Lacan pasará de la idea de angustia como señal ante un peligro, a la dimensión estructural que ésta manifiesta, es decir su relación con el deseo.
¿Qué ocurre una vez que se levanta el telón? El primer acto ha comenzado. ¿Qué es lo que nos atrapa de ése momento previo? ¿Por qué sentimos angustia ante el comienzo del primer acto? ¿Qué relación guardan la angustia y el acto?
Entre los años 1962 y 1963, Lacan dedicará todo su seminario a hablarnos acerca de la angustia, e indicará que su verdadera sustancia es lo que “no engaña”. En éste sentido, la teoría de Lacan pasará de la idea de angustia como señal ante un peligro, a la dimensión estructural que ésta manifiesta, es decir su relación con el deseo.
Lacan nos dirá: “la angustia, de todas las señales, es la que no engaña. De lo real, pues, del modo irreductible bajo el cual dicho real se presenta en la experiencia, de eso es la angustia señal”.
La angustia revela algo que el significante no puede, no se refiere al significante engañoso, que solamente se define en relación a otro significante y que se desplaza en la cadena, sino a la captura de un real por el afecto. “La angustia está amarrada a ese real de forma doble: es producida por él, y él es su referente inamovible, por así decir. De ahí la fórmula central del seminario: la angustia no es sin objeto”.
EL PROCESO DIAGNOSTICO Y SU RELACIÓN CON EL SÍNTOMA EN PSICOANÁLISIS.
La pregunta sobre el
diagnostico surge de las diferentes miradas y opiniones que se escuchan en los
salones de clase y en los pasillos sobre este tema en el psicoanálisis. No se
encuentra una línea clarificadora y a veces se llega a entender que se le resta
importancia al diagnostico en el dispositivo analítico.
En “introducción al método psicoanalítico”, Miller dice: “en nuestro medio cuando se habla de
diagnostico se piensa en el diagnostico psiquiátrico, caracterizado casi
siempre por una supuesta objetividad”[1]
Mi postura sobre el tema es
mantener su valor e intentar ubicar de la mejor manera lo que se entiende sobre
diagnostico en psicoanálisis, ubicarlo como un proceso. Un proceso en el cual
nos ubicamos del lado del sujeto, es decir, un intento de rastrear la posición
del sujeto ante su malestar, su posición de goce. La posición ante aquello que lo avasalla.
I
En el texto “singular, particular, singular”,
Lombardi aclara tajantemente la importancia de lo particular en el dispositivo
analítico, además de la necesidad en el proceso diagnostico de situar el
síntoma desde el sufrimiento singular y ubicarlo en sus categorías
particulares.
Nos muestra cómo en la
paranoia lo singular cosifica al sujeto en el sentido que se “siente objeto de deseos del Otro que lo
perjudican”[2],
donde su posición es de defensa, en tanto interpreta que el Otro quiere gozar
de él, gozar de forma que no acepta y responde con su rechazo al lazo social.
Su posición es radical en tanto su singularidad es vivida como tal, “dejando por fuera el registro
tranquilizador del para todos”[3].
Por el contrario, en el
neurótico este sentimiento de singularidad no lo alivia de sentirse víctima de
lo universal, en el sentido de padecer constantemente a causa de los Otros
encarnados en los padres, gobierno, esposa. En el neurótico, al contrario del
psicótico, lo atormenta, lo cosifica la particularidad de su síntoma en tanto
lo hace pertenecer a una clase.
jueves, 30 de mayo de 2013
COLOMBIA Y VENEZUELA, UNA DISCUSIÓN ETERNA.
Preguntas
y dudas se me ocurren cuando veo y escucho las declaraciones de los gobernantes
venezolanos, presidente incluido. Desde hace muchos años no sentía la necesidad
de aclarar mis palabras y excusar a los que me rodean diciendo que es a modo
personal y singular que pregunto. Se hace difícil hablar de política cuando se
siente, seguro esa sensación es solo mía, cuando se siente que si uno es un
opositor de algún gobierno socialista o alguno de izquierda se es tachado de
enemigo, ignorante, golpista. Efectos de la división política de un país.
En
Colombia lo hemos vivido, no es posible decir en un bar que uno apoya las
posturas políticas de la guerrilla, o que se es de izquierda. Guerrilla en Colombia
es sinónimo de narcos y asesinos, una desfiguración que la guerrilla Colombiana
logró hacer de eso de ser guerrillero, cosa que al parecer solo pasa en
Colombia.
martes, 28 de mayo de 2013
domingo, 26 de mayo de 2013
De lecturas a lecturas "Maldecir la psicosis" de Leonardo Leibson y Julio Lutzky
"Una
sumisión completa, aún cuando sea enterada, a las posiciones propiamente
subjetivas del enfermo"
Lacan, J.
"De una cuestión preliminar a todo tratamiento posible de la
psicosis", Esc. 2
El encuentro directo con el decir
"loco", "psicótico", me fue pareciendo muy distinto a lo
que había escuchado sobre los locos en mi formación académica. Ese casi temor
con el que había que acercarse a la psicosis, desde lo imperioso de un
diagnóstico diferencial para no provocar su desestabilización, movilizando un
brote desde alguna interpretación, dada su incapacidad de metaforizar, de hacer
chistes, etc. Una lista enorme e inacabable de "no", que me
dificultaba ubicar ahí, en esa lectura deficitaria, algo de escucha a su decir,
a la singularidad además con la que se presenta cada uno de éstos, y de poder
entrar en el juego, y no sólo catalogarlo desde afuera y observarlo como en un
museo, como algo sin vida. El darle vida se evidencia en el equívoco al que el título del libro nos remite, MALDECIR, en tanto imposibilidad estructural de un bien decir, siendo condición del psicoanálisis poner a jugar diversas aproximaciones conceptuales desprendidas al hacer clínica de la experiencia analítica, estando más bien del lado de la transmisión en ese sentido, y no de una enseñanza de certezas. Por otro lado, el carácter performativo de maldición, conlleva en si mismo el movimiento propio del acto, pues es un decir que en si mismo, al enunciarse, tiene la dimensión de acto. En el momento de mal/decir se mal/dice, que en este caso es un decir que llama al mal, y que involucra a un otro que maldice, que condena, marcando una suerte de destino que pareciera escapar al sujeto. Ahí es donde el analista, viene a escuchar este mal decir de cada paciente, pues no hay un para todos, un bien decir, y a su vez posibilita un hacer con eso mal dicho, con esa especie de destino que se moviliza desde su componente azaroso, contingente, puesto en juego en cada encuentro analítico.
Este texto justamente me llevó a
encontrarme con el cuestionamiento en relación al lugar que le otorgamos al
decir del psicótico, las consecuencias de comprender la psicosis desde el "no hay", y desde ahí pretender dar lugar a cierta singularidad. Vislumbrar las posibilidades de escucha y lectura que permite
"el considerar al psicótico como alguien que habla una lengua extranjera,
lo cual es evidentemente distinto a decir que no habla o que no puede hacer
nada con lo que dice" (Leibson, p. 17). Una posibilidad de ir más allá del "no opera el nombre del padre", y su consecuente limitación a un listado de lo que no tiene en relación a la neurosis.
Les dejo una invitación a adentrarse
en una lectura riquísima en abrir y reabrir polémicas a este respecto, siendo
mi hilo personal desde el que estoy recorriendo este viaje, el cuestionarme
desde el "si hay" de la psicosis, de su decir, el abrirme la pregunta
por lo que lo moviliza, específicamente en este encuentro "delirante"
que se vive en la experiencia analítica, atreviéndome a preguntarme
por su deseo, y no cerrando este cuestionamiento de antemano desde un "no
hay" que limita y ensordece. El libro recorre estas polémicas desde los
ejes de la transferencia, el cuerpo y el significante, abriendo posibilidades
de encuentro, "si estamos dispuestos a dejarnos enseñar. O sea, a dejarnos
sorprender por el extravagante extranjero que nos formula una pregunta (aunque
a veces esa pregunta amenace con derrumbar todo el edificio). Si podemos
considerar lo que si hay en el decir psicótico" (Leibson,
p. 19)...Vale la pena la apuesta, en tanto a mi parecer, desmomifica, poniendo en
movimiento más allá de las construcciones dogmáticamente establecidas, y eso se
agradece!!
Leibson, Leonardo; Lutzky, Julio
1° ed., Buenos Aires, Letra Viva, 2013
Lorena Álvarez
lorenapaz.alvarez@gmail.com
martes, 14 de mayo de 2013
lunes, 13 de mayo de 2013
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