jueves, 7 de marzo de 2013

Día internacional de ¿LA mujer?



El 8 de marzo es conocido  como el día de la mujer, mujer trabajadora dirán algunos, ya que  hace  referencia a los hechos que sucedieron en el año de 1908. Fecha en la que murieron calcinadas 146 mujeres trabajadoras de la fábrica textil Cotton de Nueva York, en un incendio provocado  ante la negativa de las trabajadoras de abandonar la protesta que llevaban a cabo por los bajos salarios y las infames condiciones de trabajo que padecían.

En muchos países el 8 de marzo las mujeres recibimos regalos, tarjetas, flores, chocolates, condecoraciones y muchas felicitaciones de nuestras compañeras mujeres y de algunos hombres, simplemente por ser mujeres.

Sin embargo, ¿qué es ser mujer? Una pregunta de difícil respuesta, especialmente en la actualidad. Antes las cosas parecían ser más claras. Mi abuela me ha contado una y otra vez que “Las mujeres nos quedábamos en casa a cuidar a nuestros hijos, yo ayudaba trabajando, bordaba para afuera,  pero siempre a escondidas, siempre desde casa; porque sino mi marido se enojaba”.

El rol de la mujer actual ha cambiado, ahora las mujeres salimos de casa, trabajamos jornadas completas, manejamos, usamos pantalones, tenemos cargos en las empresas, somos deportistas, médicas, maestras, ingenieras, estudiantes, psicólogas, secretarias, actrices, cantantes, presidentas, en fin… Las mujeres hemos tomado un papel activo en la sociedad, el papel  que queremos, donde a pesar de que sigue siendo un tema difícil, se nos ha reconocido. 

Las características que podrían definir a una  mujer tampoco son claras pues encontramos mujeres a quienes les gusta trabajar y quienes prefieren no hacerlo, a las que se apasionan por sus hijos y quienes prefieren no tenerlos, mujeres que se casan o que son solteras por toda la vida, que cuidan  una casa o que prefieren vagar por el mundo, que no les gusta cocinar pero si les gustan las carreras de autos, que aman las flores tanto como escalar hasta la punta de una montaña, que sufren por amor pero también sufren por la economía...

Definir el rol de LA mujer por comparación con el del hombre parece también un imposible. Encontramos hombres que tienen hijos sin mujeres, que barren la casa y preparan el desayuno por la mañana, que caminan por la plaza con una carreola, que no trabajan, que les gusta comprarse cremas para la prevención de las arrugas, que lloran en el cine, que les gustan las canciones de Adele y no les gusta el futbol, que comen helado de frutilla después de un asado o que no comen carne…  hombres bailarines, peluqueros, enfermeros, secretarios, psicólogos, maestros, costureros, cocineros…en fin,  parece que existen tantas formas de ser hombre y/o mujer como personas en el mundo.

Al final de cuentas ¿qué nos hace ser mujer? ¿Hay alguna identidad que haga a  LA mujer?
Para dicha pregunta, solo encuentro una respuesta: ¡NO! No hay una identidad para la mujer, pero tampoco hay identidad de para el hombre pues no existe una esencia que nos haga o defina de una forma u otra, hay una serie de semblantes acuñados por la cultura que nos hacen creer que la identidad existe y que hay una forma de ser delimitada para cada uno. En éste sentido, la historia de  nuestra cultura occidental ha reducido todo los semblantes de la mujer a la madre, ama de casa y esposa, pero dicho semblante es difícil de sostener en la actualidad, pues existen muchas mujeres que no son ninguna de éstas tres cosas, sino todo lo contrario.

Lacan nos dirá que LA mujer no existe, no existe ni existió verdaderamente nunca porque  hombre y  mujer no son más que significantes, elementos que dependen del registro simbólico y  ligados al uso corriente del lenguaje. Masculino y femenino son  posiciones ante el goce que nada tienen que ver con la dotación peneana o vaginal. LA mujer no existe porque no hay una sola forma  de ser o estar como mujer, porque cada una construye su manera en el mundo y porque ser mujer va más allá de destinos establecidos,  de la biología, de los datos que proporciona la genética o de  los ciclos hormonales.  La actualidad es una muestra clara de ello: hay transexuales, homosexuales,  travestis, mujeres que se piensan hombres y hombres que se sienten mujeres.

El sujeto no es masculino ni femenino, es un efecto significante, ubicable en una red significante, cultural e histórico por ende. LA mujer no existe, y  el hombre (ese portador de potencia y poder, dotado de los órganos de la generación, ese padre ideal que puede conducir familias y países)… es sólo una ilusión.

Por lo tanto, podemos pensar que existen los hombres y  las mujeres, pero en cada caso particular cada uno asumirá éste significante  a su manera. El ser o no ser mujer será  cuestión de nombrarse como tal.

Mi propuesta no es dejar de reconocer los logros que a lo largo de la historia las mujeres han alcanzado, me parece que es necesario continuar por la lucha de los derechos de las mujeres tanto como los de los hombres por que  creo firmemente que la igualdad entre ambos debería ser una cuestión de ley.

A mi modo de ver, los chocolates, los regalos, las flores, las felicitaciones que se den  y se  reciban éste 8 de marzo deberían de reconocer el esfuerzo, la lucha, el trabajo,  de cada una en su singularidad. Pues cada mujer, una por una, a su forma y utilizando sus propios recursos,  tiene el poder de luchar por lo que le corresponde, apostar por su deseo y por lo que piense que hará de su vida y de las personas que la rodean, una vida más feliz. 

Natalia Sladogna
natalia.sladogna@gmail.com

2 comentarios:

  1. En cada caso particular puede existir una mujer, así mi madre y mi hija son mi mejor ejemplo. Felicidades

    ResponderEliminar
  2. Así es, en cada caso puede existir una mujer que merezca ser felicitada por sus logros. No por ser LA mujer, sino por ser una con sus defectos y virtudes.

    ResponderEliminar

Interroga, cuestiona, debate, pregunta, refuta..... nos interesa escuchar.